Economía

¿Cuál es la diferencia entre la factura y la nota de consumidor final?

¿Cuál es la diferencia entre la factura y la nota de consumidor final?

Al momento de adquirir un producto es común escuchar la pregunta: ´ ¿desea factura o consumidor final?´. Esta decisión es clave para las finanzas del cliente, sobre todo si sus ingresos anuales son más altos que el límite fijado cada año como referencia para el pago del impuesto a la renta. Según el Servicio de Rentas Internas (SRI), este año, el umbral es de $11.212.

¿Qué implica pedir factura?

Las facturas permiten que el consumidor sea identificado para que pueda respaldar los costos o gastos de sus declaraciones de impuestos. Además, con este documento podrá acceder a reclamos posteriores con su proveedor, según las garantías que se manejen dentro de las operaciones comerciales.

Por otro lado, al negocio le permite conocer el monto de ingresos que está percibiendo por la venta de sus bienes o servicios. También, puede justificar la procedencia de los productos que comercializa dentro de los controles que se apliquen.

¿Qué implica pedir la nota de venta con denominación de consumidor final?

Según el SRI, existe la posibilidad de emisión de facturas o notas de venta al consumidor final por montos inferiores a $200 que, a su vez, son sustento de la transacción realizada. No obstante, al no identificarse al receptor, no permite el sustento de los costos o gastos realizados para sus declaraciones de impuestos.

Esto refiere a que el ciudadano no podrá sustentar crédito tributario de Impuesto al Valor Agregado (IVA) ni la deducibilidad en su liquidación de Impuesto a la Renta.

Stephanie Célleri, perito en Tributación Fiscal y socia de la firma Calero-Celleri Tax & Legal Advisors, explica que la falta de información precisa, como el nombre del contribuyente y el resto de sus datos, “dificulta el control y podría generar presunciones que van desde la falta de cultura tributaria hasta el lavado de activos e incremento injustificado de patrimonio”.

La especialista considera que una gran parte de los contribuyentes “han comprendido que solicitar una factura a su nombre les abre una puerta tributaria que constituye un ahorro. Quien sabe que debe tributar pero desea hacerlo en la justa medida, procurará solicitar las facturas con datos, además de retener los impuestos de Ley cuando corresponda y utilizará el sistema financiero siempre que sus compras sean mayores a $ 1.000″.