Economía

La educación comunitaria en tiempos de pandemia

La educación comunitaria en tiempos de pandemia

Según Unicef, el cierre de escuelas ha afectado a 4,6 millones de estudiantes en Ecuador, un 70% de población tiene dificultad para continuar sus estudios, 4 de 6 estudiantes no tienen acceso a Internet. La carencia de teléfonos inteligentes y la caída de ingresos impiden la formación de millones de niños, especialmente de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes.

Para afrontar la crisis del covid-19, estas poblaciones han reabierto las “escuelas comunitarias”, que son espacios educativos locales, bilingües e interculturales, que además de evitar la deserción escolar y la propagación del virus fortalecen la identidad, organización y protección del medioambiente en las nuevas generaciones.

Este proyecto fotodocumental explora cómo los estudiantes, profesores y familias afrontan la educación comunitaria como una estrategia de adaptación a un mundo poscovid-19.

Un coro de niños canta un arrullo, en su clase en la escuela comunitaria de Playa de Oro, ubicada en Esmeraldas. Foto: Johis Alarcón

Un coro de niños canta un arrullo, en su clase en la escuela comunitaria de Playa de Oro, ubicada en Esmeraldas. Foto: Johis Alarcón

 
La madre de Sayana Cuasque la peina para que pueda ir a la escuela. El uniforme es el traje tradicional. Foto: Johis Alarcón

La madre de Sayana Cuasque la peina para que pueda ir a la escuela. El uniforme es el traje tradicional. Foto: Johis Alarcón

Katerine y Marisol Pupiales (27). Marisol también es profesora comunitaria y es estudiante de Derecho. Foto: Johis Alarcón

Katerine y Marisol Pupiales (27). Marisol también es profesora comunitaria y es estudiante de Derecho. Foto: Johis Alarcón

Dos niñas del pueblo Karanki estudian juntas en su aula de la escuela de San Clemente, el 5 de abril pasado. Foto: Johis Alarcón

Dos niñas del pueblo Karanki estudian juntas en su aula de la escuela de San Clemente, el 5 de abril pasado. Foto: Johis Alarcón

Xiomara Jiménez, Analía Peralta y Luis Medina se ayudan mutuamente para realizar sus tareas escolares. Foto: Johis Alarcón

Xiomara Jiménez, Analía Peralta y Luis Medina se ayudan mutuamente para realizar sus tareas escolares. Foto: Johis Alarcón

 
Por la pandemia, muchos niños regresaron a San Clemente. Esta es la foto escolar con sus profesores. Foto: Johis Alarcón

Por la pandemia, muchos niños regresaron a San Clemente. Esta es la foto escolar con sus profesores. Foto: Johis Alarcón

 
Un grupo de niños juega en el estero de la comunidad Playa de Oro. Es agua pura porque evitaron la actividad minera. Foto: Johis Alarcón

Un grupo de niños juega en el estero de la comunidad Playa de Oro. Es agua pura porque evitaron la actividad minera. Foto: Johis Alarcón

Juleixy Medina (12) posa en el patio de su escuela de la comunidad afro en Playa de Oro. Ella quiere ser médica. Foto: Johis Alarcón

Juleixy Medina (12) posa en el patio de su escuela de la comunidad afro en Playa de Oro. Ella quiere ser médica. Foto: Johis Alarcón

Se trabajó en colaboración con la comunidad indígena San Clemente, situada en la Sierra andina, provincia de Imbabura, y en la comunidad afrodescendiente ­Playa de Oro, en la zona fronteriza entre Ecuador y Colombia, en la provincia de Esmeraldas.

El objetivo de este proyecto es amplificar la educación comunitaria como agente de cambio que repercute en el desarrollo local fortaleciendo prácticas y lenguas ancestrales, además de tradiciones culturales en las nuevas generaciones.

En Ecuador, los pueblos indígenas representan el 7% de la población y los afrodescendientes constituyen casi un 8%. Ambos son actores imprescindibles para enfrentar la crisis climática, ya que protegen el 80% de la biodiversidad. La educación tiene una capacidad transformadora y es un potente eje del desarrollo comunitario.

Por ello, en Playa de Oro y en San Clemente, los mismos jóvenes de estas localidades crearon escuelas comunitarias autogestionadas como un espacio de educación de todos y para todos. Las familias y la identidad son un eje de cambio.

​Este trabajo ha sido posible gracias a Magnum Foundation, una organización sin fines de lucro que amplía la creatividad y diversidad de la fotografía documental. Fue publicado originalmente en The Guardian.

Sayana Cuasque (6), con una planta de maíz. Regresó a la comunidad al  perder sus padres el trabajo. Foto: Johis Alarcón
Sayana Cuasque (6), con una planta de maíz. Regresó a la comunidad al perder sus padres el trabajo. Foto: Johis Alarcón
Katherine Pupiales (20) posa  para la foto en su dormitorio. Es profesora comunitaria y estudiante de Psicología. Foto: Johis Alarcón
Katherine Pupiales (20) posa para la foto en su dormitorio. Es profesora comunitaria y estudiante de Psicología. Foto: Johis Alarcón

Biofotógrafa Johanna Alarcón (1992)

Fotógrafa independiente radicada en Ecuador. Nat Geo explorer y miembro de Fluxus Foto y Ayün Fotógrafas. Su trabajo se enfoca en justicia social, identidad y género. Ha sido seleccionada en el programa de Fotografía y Justicia Social Magnum Foundation, Joop Swart Masterclass y 6×6 Global Talent South America World Press Photo. Ganadora del Community Awareness POY Internacional. 

Su trabajo ha sido publicado en The New York Times, The Guardian, The Wall Street Journal, Bloomberg, Reuters. Participante del New York Times Portfolio Review, Eddie Adams y Women Photograph Workshop. Su trabajo se ha expuesto en Photoville Festival y en el Festival de Fotografía Latinoamericana organizado por Bronx Documentary Center.