Economía

Regreso presencial incluye evaluación a estudiantes

Regreso presencial incluye evaluación a estudiantes

Las máquinas de coser volvieron a sonar ayer (22 de noviembre del 2021) en el Colegio Gran Colombia, en el norte de Quito. En ese plantel fiscal se reincorporaron 870 chicas y chicos a la modalidad 100% presencial. En Quito, 30 00 estudiantes de bachillerato técnico volvieron a las aulas.

Las clases virtuales fueron una nueva experiencia, pero dejaron vacíos, comentó la estudiante Lusmay Lucano. “No aprendimos como lo habríamos hecho de forma presencial”. Ella cree que al estar a punto de finalizar el colegio es necesario practicar en las máquinas de la institución, ya que en casa no tienen lo necesario.

Por esa razón, la mayoría de sus compañeras ya quería regresar a clases presenciales, señaló Karla Álava, presidenta del Consejo Estudiantil.

Ella y todas sus compañeras de salón se vacunaron con el esquema completo. “Estar inmunizadas es muy importante, porque aquí vamos a relacionarnos con nuestros compañeros y docentes“, dijo la chica de 17 años.

El retorno de los alumnos a las clases presenciales trae consigo la necesidad de nivelación, sostuvo la docente Martha Males. Sobre todo para estudiantes técnicos, como las jóvenes que estudian Industria de la Confección, quienes se forman con un alto componente práctico. “El corte y el armado de paquetes es muy difícil manejar en forma virtual”.

Esa fue la razón por la que se priorizó el retorno a las aulas de alumnos que reciben esta formación técnica, dijo el subsecretario de Educación Especializada e Inclusiva, Daniel Crespo. De 890 000 estudiantes de bachillerato, ayer se incorporaron 400 000.

Con ellos también volvieron más de 30 000 docentes.

Crespo señaló que el retorno de este grupo de estudiantes no depende de que el 85% de la población de su edad esté vacunado. Esa medida es para el segundo grupo de alumnos de bachillerato y de básica superior (octavo, noveno y décimo) que retornarán el 6 de diciembre (7 para Quito).

En el Distrito Metropolitano se reencontraron en las aulas 30 000 estudiantes de 71 instituciones. El 50% de ellos ya estaba en clases presenciales por el retorno voluntario, según el subsecretario de Educación de Quito, Enrique Pérez.

Hasta 15 de noviembre, el 84% de jóvenes de 12 a 17 años recibió la primera dosis anticovid y el 72%, la segunda, dijo Pérez. Además, el 45% de niños de 5 a 11 recibió la primera fórmula. “El fin de semana pasado tuvimos vacunación masiva y estamos seguros de que con los datos del día de hoy habremos superado esa cifra”.

En Quito hay 620 000 estudiantes, de 1 490 planteles fiscales, fiscomisionales, particulares y municipales. De ellos, el 60% ya recibía alumnos en la modalidad presencial, con aforo reducido.

Las clases presenciales son obligatorias para las instituciones y la vacunación no es un requisito para que los alumnos ingresen a ellas. Sin embargo, el subsecretario de Quito hizo un llamado a los padres de familia, para que continúen vacunando a sus hijos. “El niño que no está vacunado es el que más en riesgo está, porque para ir a la institución educativa necesita tomar transporte, moverse por el barrio, etc.”.

En el Bachillerato Técnico Daniel Córdova Toral, en Cuenca, 900 alumnos se incorporaron ayer a las clases presenciales. Al ingreso de la institución no faltó el saludo de puño entre compañeros y amigos, mientras las autoridades tienen en mente evaluar a los alumnos.

El coordinador de la zonal 6, Miguel Pesántez, pidió a los docentes realizar un diagnóstico del nivel de aprendizaje y un plan de recuperación pedagógica para enfrentar los vacíos de la educación virtual.

Ayer, también los centros educativos rurales volvieron a clases 100% presenciales. En el Distrito Metropolitano de Quito, por ejemplo, 240 estudiantes de los planteles rurales municipales en Tumbaco, Guayllabamba y San José de Minas volvieron a clases.

Nicolai Castellanos, de la Dirección de Políticas y Planeamiento de la Secretaría de Educación del Municipio de Quito, informó que se realizará un estudio para comprobar las condiciones de salud de los estudiantes y determinar posibles problemas de desnutrición.