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Pastores evangélicos se vacunan, sin recomendar la vacuna

Pastores evangélicos se vacunan, sin recomendar la vacuna

El doctor Danny Avula, director de la campaña de vacunaciones contra el COVID-19 del estado de Virginia, sospechó que podría tener problemas para conseguir que los pastores apoyasen ese esfuerzo cuando miembros de su propia iglesia lo definieron como “la marca de la bestia” --una referencia bíblica a una alianza con el diablo-- y el pastor no supo cómo responder.

“Muchos pastores, dependiendo de dónde se encuentran sus congregaciones, no quieren meterse con la vacuna porque es un tema tan fuerte, que genera críticas inmediatas de parte de un sector de la comunidad que no está de acuerdo” con ellas, expresó Avula.

En todo el Bible Belt (Cinturón de la Biblia, como se conoce a la región del sudeste de Estados Unidos con gran presencia evangélica), donde hay un enorme brote de la variante delta del virus, las iglesias y sus pastores ayudan y también entorpecen la campaña de vacunaciones.

Tony Spell, pastor de la Life Tabernacle Church de Central City, Luisiana, reza con algunos fieles frente a un tribunal de Nueva Orleáns el 7 de junio del 2021. (AP Photo/Gerald Herbert)

El doctor Danny Avula, director de la campaña de vacunaciones contra el COVID-19 del estado de Virginia, sospechó que podría tener problemas para conseguir que los pastores apoyasen ese esfuerzo cuando miembros de su propia iglesia lo definieron como “la marca de la bestia” --una referencia bíblica a una alianza con el diablo-- y el pastor no supo cómo responder.

“Muchos pastores, dependiendo de dónde se encuentran sus congregaciones, no quieren meterse con la vacuna porque es un tema tan fuerte, que genera críticas inmediatas de parte de un sector de la comunidad que no está de acuerdo” con ellas, expresó Avula.

En todo el Bible Belt (Cinturón de la Biblia, como se conoce a la región del sudeste de Estados Unidos con gran presencia evangélica), donde hay un enorme brote de la variante delta del virus, las iglesias y sus pastores ayudan y también entorpecen la campaña de vacunaciones.

Algunos organizan ellos mismos vacunaciones y rezan para que la gente se inocule, mientras que otros pronuncian feroces sermones en contra de las vacunas desde sus púlpitos. La mayoría, no obstante, guarda silencio sobre el tema, algo que los expertos consideran una gran oportunidad perdida en una parte del país donde la iglesia es la principal influencia espiritual y social de muchas comunidades.

Eso quedó en evidencia recientemente en Birmingham, donde la Primera Iglesia Bautista de Trussville registró un brote del virus tras el festejo de su 200mo aniversario. El pastor prometió que habría tapabocas y mucha limpieza, pero no dijo “vacúnense”.

Algunos líderes religiosos hablan abiertamente de su oposición a las vacunas y generan mucha atención, como Tony Spell, quien ignoró en reiteradas ocasiones las restricciones a los servicios en persona en su iglesia de Baton Rouge, Luisiana. En sus sermones dice que las vacunas son “demoníacas” y asegura que el gobierno “no nos obligará a cumplir con órdenes del diablo”.

Esas figuras, no obstante, parecen ser más bien marginales, según el teólogo Curtis Chang, quien dice que la mayoría de los pastores se abstiene de hablar de las vacunas para no agitar el avispero en medio de una pandemia y de las divisiones políticas.

“Diría que la gran mayoría está paralizada o se calla porque es un tema muy divisivo”, manifestó Chang, quien ha sido pastor de varias iglesias y enseña en la Duke Divinity School.

Un estudio de la Asociación Nacional de Evangélicos determinó que el 95% de los líderes evangélicos planean vacunarse, pero pocos promueven la vacunación desde el púlpito.