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Cinco formas para hacer que tus hijos usen mascarilla

Cinco formas para hacer que tus hijos usen mascarilla

Los niños son por lo general los más propensos a estar desprotegidos cuando están fuera de casa, ya que para ellos es complicado mantener la mascarilla puesta todo el tiempo. Otro inconveniente es que se pueden tocar el cubrebocas sin el aseo adecuado en sus manos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan que todos en las escuelas primarias y secundarias a escala global usen una mascarilla, independientemente de su estado de vacunación, ya que actualizaron sus pautas de uso de mascarilla en respuesta a la variante delta más transmisible.

"Sabemos que los pequeños jalan y estiran las mascarillas constantemente, y los niños no paran ahí. Dejan que la parte de arriba caiga debajo de sus narices y, a veces, incluso la tiran debajo de sus bocas, solo porque pueden", refiere el doctor Elmer Huerta de la cadena CNN.

Los CDC ya habían recomendado que todos los niños mayores de 2 años usen cubrebocas para la cara en lugares públicos cerrados para ayudar a reducir la propagación de covid-19.

Estos son cinco estrategias para hacer que tus hijos usen mascarilla, más cuando están cerca de volver a clases y es difícil controlarlos sin la supervisión de los padres.

1. Conoce a tu hijo: 

Hay que tomar en cuenta que cada niño es diferente, lo que significa que es necesario que los padres se tomen el tiempo para pensar en cómo cada uno de sus hijos puede relacionarse con cubrirse la cara.

"No es algo que se adapte a todos", dijo Jennifer Sciolla, directora senior de servicios para niños y familias en el Hospital Nemours Alfred I. duPont para Niños en Wilmington, Delaware. "Siempre se quiere sacar ese tiempo y espacio al principio para que los padres consideren a sus hijos", agregó en declaraciones a la cadena internacional.

Los padres deben hacerse una serie de preguntas antes de intentar formular una estrategia para que los niños se cubran la cara, sugirió Sciolla.

Entre ellos: ¿Qué es importante para mi hijo? ¿Cómo entiende mi hijo la información? ¿Qué tan consciente es mi hijo del mundo exterior? ¿Hasta qué punto puede una mascarilla o la posibilidad de una causarle ansiedad a mi hijo?

Parte del problema es la edad. Los niños pequeños pueden tener miedo de ver a otros con cubrebocas porque carecen de la capacidad de reconocer y leer los rostros que desarrollan los niños en la adolescencia, según investigaciones.

2. Explícale lo que pasa:

Los padres no pueden simplemente esperar que los pequeños entiendan por qué deben usar mascarillas para la cara; los padres deben explicarlo con palabras y conceptos que los niños entiendan.

Para los niños en edad preescolar, esto podría significar ofrecer una versión de Plaza Sésamo del protocolo pandémico: el virus es un tipo malo, y los humanos debemos hacer lo que podamos para proteger nuestros pulmones y cuerpos de él. Para otros, especialmente los niños mayores, podría significar un resumen más detallado y sofisticado de la salud pública y nuestra responsabilidad individual para un bien mayor.

Los padres pueden enfatizar la amabilidad para que los niños comprendan que usar mascarillas no se trata solo de ellos, recomendó Liza Suárez, profesora asistente de psiquiatría clínica en la Universidad de Illinois en Chicago.

"No puedes equivocarte si le enseñas a tu hijo que todos somos parte de este mundo y que necesitamos ayudarnos unos a otros", refirió.

3. Participa e involucra a tus hijos

Otra forma de hacer que los niños se entusiasmen con los cubrimientos faciales es hacerlos parte del proceso. Esto puede ser tan simple como dejar que los niños elijan sus propias mascarillas.

4. Práctica y más práctica

Una vez que los padres hayan convencido a los niños de la idea de usar mascarillas, es fundamental que los padres lo adopten. Esto significa hacer que los niños usen los cubrebocas y que los padres lo hagan también de la manera correcta.

Los padres pueden intentar que los niños usen sus 'barbijos' en la casa por lapsos cortos para sentirse más cómodos, dijo Suárez, la psiquiatra.

Otra actividad divertida es hacer que los niños se pongan mascarilla y se miren en el espejo para familiarizarse con las diferentes permutaciones de "sonreír" o sonreír con los ojos. Es decir, se podría considerar esta protección como un juego de rostros y expresiones.

5. Comunicación repetida

Esto es necesario especialmente con los niños más pequeños. La repetición es clave para asegurar el cumplimiento de las nuevas reglas. Esto significa que, por mucho que no quieras regañar, es posible que tengas que sonar como un disco rayado para que tus hijos se tomen en serio los cubrimientos faciales y comprendan la gravedad de la situación en medio de una pandemia mundial.

En este contexto, la constancia del juego es clave, recordando la principal regla para moverse por el mundo, al menos por ahora.