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La tradición de las marionetas en Egipto, sin hueco en el mundo digital

La tradición de las marionetas en Egipto, sin hueco en el mundo digital

Entre escofinas, cinceles y martillos cuelgan las marionetas hechas por el artista egipcio Ahmed Naiem, que desde el inicio de la pandemia del coronavirus se ha quedado sin espectáculos y, al igual que otros colegas, considera que este arte tradicional no tiene hueco en el mundo digital porque se pierde la "magia".

Desde su pequeño taller, ubicado en su propia casa, el artista egipcio, de 42 años, hace malabares para sobrevivir económicamente a esta crisis, a la que no se ha podido adaptar 'online' porque afirma que "es imposible" trasladar su trabajo al espacio virtual, tanto para los talleres como para los espectáculos con marionetas.

"No es para nada mi trabajo, no soy una persona digital", afirma, y añade que aquellas personas que buscan aprender el arte de las marionetas necesitan "hacerlo con sus propias manos, ver de cerca cómo se apoya el cincel, cómo trabajar la madera...las marionetas son muy difíciles".

Transformación digital

Naiem se ha formado en reconocidas escuelas en Palermo (Italia) y Londres, además de ganarse la vida dando cursos y presentando su "One Man Show" en diversas giras con las marionetas a las que ha dado vida: Fulano, Mr. Safiha, la bailarina Zizi y Marwan, que ahora cuelgan de sus hilos con la cabeza gacha.

Aunque Zizi es capaz de marcarse un baile de danza del vientre, Marwan, que fue diseñado en 2019, "está deprimido, lleva solo calzoncillos porque siempre está en casa", indica Naiem.

Este personaje tiene su reflejo en la vida real, pues con la suspensión de los eventos en los que actuaba y de los talleres que impartía en diferentes pueblos de Egipto, ahora tiene "dificultades económicas": "El hecho de estar un año sin trabajo es un destrozo total".

Sin embargo, Naiem no rechaza la transformación digital y tiene claro que el arte manual y tradicional de las marionetas, tan popular en Egipto para todos los públicos, necesita también de la tecnología "porque el mundo se ha abierto" y podría llevar su trabajo a nivel internacional a través de la red.

Una barrera para la magia

Por su parte, el artista egipcio Yousef Maghawry, que fabrica marionetas para el teatro gubernamental de Títeres en El Cairo, subraya a Efe que "la marioneta tiene su propia magia" y lo virtual "pone una barrera" a esta magia.

Además, la barrera psicológica también es física. Según un informe de junio de 2020 del Ministerio de Comunicación egipcio, solo 48,5 millones de personas tienen acceso a Internet de una población de más de 100 millones.

Hanan Omar, responsable de prensa del centro cultural El Sawy Culturewheel, donde se realizan espectáculos con marionetas con el 50% de asistentes, dice a Efe que desde el comienzo de la pandemia del coronavirus ningún espectáculo ha tenido lugar solo por Internet.

Excepto algunos meses, desde mediados de 2020 Egipto empezó a reabrir todos los sectores económicos y también el del ocio se reactivó paulatinamente, con algunas medidas como aforo limitado en los cines y teatros, y el uso obligatorio de mascarilla, aunque los eventos multitudinarios están aún prohibidos.

Para Maghawry, en Egipto "lo digital es aún difícil y dar talleres en línea gratis no es sostenible para el artista", además de que "no a todos les gustan los talleres en línea".

Precisamente, durante los primeros meses de confinamiento, el artista y maestro se dedicó a fabricar 21 marionetas, que posteriormente vendió o exhibió para poder ir sobrellevando la crisis.

Pero lo más importante para él es poder ver la sonrisa del público: "Cuando se agarra la marioneta con las manos, eso es magia para los niños".