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Uso obligatorio de mascarilla complica la identificación de criminales

Uso obligatorio de mascarilla complica la identificación de criminales
Ante el incremento de muertes y contagios por COVID-19 en marzo de 2020, las autoridades ordenaron el confinamiento de los ciudadanos, especialmente en Guayaquil, una de las urbes más golpeadas por el virus.
Durante ese mes, y las siguientes semanas, en las calles solo circulaban vehículos oficiales y de organismos de socorro luego de que se implementó el toque de queda.
Aunque inicialmente los hechos violentos se redujeron. Con la flexibilización de las medidas a partir de mayo, nuevamente empezaron a registrarse delitos como robos, asesinatos y tráfico de droga.
Solo durante los meses de abril y mayo, fueron asesinadas más de 50 personas en la zona 8, conformada por Guayaquil, Durán y Samborondón.
Uno de los casos que más llamó la atención, en mayo, fue cuando dos sujetos vestidos con traje de bioseguridad dispararon por más de 10 ocasiones a un hombre en el cantón Durán.
Un hecho similar se registró en julio cuando un sujeto, también con traje de bioseguridad, totalmente cubierto su rostro asesinó a una persona en un bus intercantonal.
Casos como estos fueron captados por cámaras de vigilancia, sin embargo eso no sirvió de mucho. Pues los victimarios no pudieron ser identificados debido a que el uso de la mascarilla y trajes de bioseguridad dificultó el trabajo policial, como explica el experto en criminalistica Jhon Garaicoa.
"Si una persona no puede ser identificada por su rostro, porque está usando mascarilla, van a tener otros determinados detalles que pueden ser el perfil, la talla, la forma de hablar", explicó.
De acuerdo a cifras de la Policía, a escala nacional, los delitos de crimen organizado se incrementaron. Por ejemplo, en muertes violentas durante el 2019 se registraron 1,074 asesinatos mientras que en el 2020, hubo 1.200.
El tráfico de drogas también registró un aumento en Ecuador, en el 2019, se decomisaron 81 toneladas de sustancias ilícitas. En cambio, en el 2020, la cifra llegó a las 130 toneladas.
Mientras que en los delitos menores, segun datos de la Fiscalia, en el 2020 hubo 286 mil denuncias, un 20 por ciento menos que en el 2019, cuando hubo 337 mil casos.
Por lo que la Policía reforzó su personal con 500 uniformados y coordinaron acciones con otros organismos de control, por ejemplo agentes metropolitanos para ayudar en el control de aglomeraciones.