Política

Lasso y la universidad - Parte 2

Lasso y la universidad - Parte 2

La propuesta reformatoria de Lasso en relación a los institutos superiores pedagógicos y pedagógicos bilingües, en el artículo 115.4 señala que aquellos podrán articularse a la UNAE o a otras universidades que tengan esta calidad. Sería más saludable no mencionar con preferencia a una universidad, ya que existen otras muchas en el país que trabajan sobre educación: las facultades de filosofía, letras y educación del país son espacios de tradición en el campo.

Se propone autonomía administrativa financiera y de autogestión para los institutos, lo que abre un debate importante: ¿deben también los institutos tener autonomía?

En el título Carácter Lucrativo de las Instituciones de Educación Superior (IES) dentro del artículo 161 se lee que las universidades públicas estarán sujetas a la Contraloría y las universidades privadas al SRI; empero, cabe una lágrima y una sonrisa: la crisis en seguidilla que ha tenido la Contraloría en el Ecuador reciente ha desalentado la confianza en ella. ¿Quién controla al Contralor?

El SRI debe a las universidades entre dos y tres años la devolución del IVA que por ley debe retornar; se les adeuda a cada una varios millones de dólares y por años acumulados. Existe un decreto correcto y reciente fuera de esta propuesta de Ley que resulta muy saludable, pues prohíbe a futuro que se envíe lo que se retiene en la fuente.

El artículo 169 abarca lo concerniente al Consejo de Educación Superior (CES); en el literal j) aprobará la fórmula de distribución anual para las universidades públicas, tema crítico pues las finanzas son su recurrente talón de Aquiles;  sin metáforas, deben forzarse a hibernar o entrar en brumación para salvar su metabolismo institucional; el literal n) ordena informar anualmente a la Asamblea Nacional (ok, estoy de acuerdo), al presidente (no es pertinente) y al ¿CPCCS?; una burla, porque estando en la Constitución de Montecristi, su ilegitimidad ciudadana no permite aún su extinción legal. Grupos ciudadanos han motivado al presidente Moreno primero y al presidente Lasso después, para que en una posible consulta popular se restituya la Constitución del 1998 con reformas y un up-to-date y se autorice dar de baja a la Constitución del 2008, de la cual se derivan 200 leyes orgánicas, incluida la LOES que cambiarlas suponen un voto calificado de las 2/3 partes, lo cual es cuesta arriba.

Un punto que sugiere debate dentro de este artículo es que el CES ya no aprobará las carreras de posgrado, sólo será informado.

Habemos quienes estamos saturados de la hiperregulación, pues a pesar de la reforma de la LOES del 2 de agosto de 2018, en la que ordena agilidad, en la práctica, entre seis y diez meses toma cuerpo el aval final; paralizadas las universidades frente a un reglamento de doctorados que no ve la luz, mientras tenemos que recibir PhD chimbos de algunos países vecinos que no tienen calidad.   El debate consiste en que, si se elimina totalmente la regulación para el posgrado o se flexibiliza, un punto de equilibrio entre el exceso de regulación y el libre mercado es interesante, una regulación prudente.

Quien escribe fue presidente de la comisión de posgrados del CONUEP desde 1995, espacio en donde se aprobaban ya los posgrados en última instancia. En nuestro tiempo acompañábamos a las universidades para que optimicen el proyecto, no las censurábamos en la lógica de “vigilar y castigar”.

Se eliminan verbos como supervisar, controlar, fiscalizar; saludable, porque no se debe confundir al CES con la Contraloría; el primero regula, coordina y planifica, no controla.

En las disposiciones transitorias está el meollo del cambio; excelente: se superan los concursos amañados donde han existido protestas, denuncias, impugnaciones e incluso acciones de protección; exámenes que consultan sobre reglamentos y una jerga indigesta para el paladar del espíritu.

Tiene beneficio de inventario para la Academia que se reemplace al CES, que se suspendan los concursos que opacidad ofrecen y que se nombre un Consejo transitorio.  Sin embargo, concedo valor a algunos de los consejeros actuales.

Otro punto a favor es que 9 representantes vengan de la Academia reclutados por Colegios electorales y apenas 5 miembros vengan del Gobierno. Es objetable que el presidente del CES sea designado por el presidente de la República; sin embargo, la composición en cuanto al número comparativo es saludable: 4 de las universidades públicas, 3 de las privadas, 1 de los institutos particulares y 1 de las universidades de posgrado.

Aun así, soy crítico en la composición interna de las curules; por ejemplo, dentro de las 4 curules de las universidades públicas, 1 deberá ser de las escuelas politécnicas. Miren ustedes que existen 5 escuelas politécnicas en el país y las 5 ¿tendrían un solo representante?

Entre las privadas -que son 3 las curules- 1 deberá depender de las universidades cofinanciadas que son 8, un solo representante de 8 versus, por ejemplo, un representante de las 3 U de posgrado. Muchas, si no todas las universidades ofertan posgrados. No es patente de tres.  La UIDE por ejemplo tiene 48 ofertas de posgrado al momento.

La simetría equitativa de los números debería ser filtrada en un debate creativo y productivo entre la Academia y la propia Asamblea Nacional.

También criticaría que hay una curul para los institutos particulares y ¿qué de los institutos públicos? . Además, se plantea un solo estudiante con voz en el CES. ¿Una regresión de derechos? Pues anteriormente eran 3: por los politécnicos, por las universidades públicas y por las privadas.

Conviene afinar mejor los pesos específicos internos de esos académicos; una notoria mayoría de los académicos frente al gobierno es un punto a favor.

Se otorga un año al CES transitorio para preparar un nuevo proyecto integral de reforma a la LOES y sobrevida de 2 años renovables si su misión no concluye.

Estaremos alerta; ¡buena mar y buen viento! para un futuro diferente en la educación superior en donde respiremos ambiente de libertad, siempre con la visión de calidad y pertinencia. A pesar de que el proyecto no pone la brújula sobre la internacionalización. En los dos únicos Foros Mundiales de Educación Superior en la UNESCO -1997 y 2008- (en los mismos que participé) este tema ha sido dominante para intercambiar investigación, docencia, dobles titulaciones, en un escenario cada vez más global buscando apostar por una educación visionaria, sin perder identidad y personalidad propia sobre lo local, país, región y continente, pero englobando una misión planetaria frente a un mundo abierto que vino para quedarse.