Vida

Mujer asesinada en el centro de Guayaquil murió en los brazos de su pareja: "¡Negrita, levántate!", le dijo

Mujer asesinada en el centro de Guayaquil murió en los brazos de su pareja:

“Negrita, ya vámonos a la casa, es tarde, voy a recoger las cosas”, fueron las últimas palabras que Segundo Colcha expresó a su amada Esmeralda Leonor Aguilar Bolaños, antes de levantarse de su silla y guardar, dentro del kiosco, los productos que ambos comercializaban en las calles 9 de Octubre y Pedro Carbo, centro de Guayaquil.

Minutos después, mientras él recogía los enseres y artículos que como de costumbre colocaban en los alrededores del negocio, el ruido provocado por la explosión de juegos pirotécnicos distrajo su atención y provocó que alzara la mirada. Ese instante fue aprovechado por un sicario, quien con un revólver en mano se acercó a su conviviente y le disparó.

El crimen de la mujer de 55 años, oriunda del cantón Simón Bolívar (Guayas), ocurrió a las 21:20 del jueves. Los matones llegaron en una motocicleta, uno de ellos descendió del liviano vehículo, se aproximó a Esmeralda y le dio un disparo en la cabeza.

De acuerdo a versiones de familiares, fue por la denuncia de la señora en contra del yerno que abusó de su hija menor de edad”.Manuel Vallejo, distrito 9 de Octubre

Aún desconcertado, el cónyuge de la occisa recuerda los últimos momentos que compartió con la madre de su hija, tras una relación sentimental de 20 años.

“Pienso que todo estuvo planeado. Yo guardaba una hielera, cuando escuché ‘pum, pum, pum’ y me digo: ‘¿Cómo así lanzan fuegos artificiales, si perdió Ecuador?’. Enseguida bajo la mirada y observo a mi esposa en el piso y le digo: ‘¡Negrita, levántate!’. Al tocarla la veo bañada en sangre, estaba muerta”, relató entre lágrimas Segundo.

Esmeralda Leonor Aguilar Bolaños, tenía 55 años.
Esmeralda Leonor Aguilar Bolaños, tenía 55 años.GRANASA

Rememoró que minutos antes de que asesinaran a su esposa, observó que una motocicleta con dos hombres merodeaba su negocio.

Sin embargo, al dolor que los familiares de Esmeralda sienten por su asesinato, se suma otra aflicción que lo ha desconcertado. El responsable de haber acabado con la existencia de la simoneña sería su propio yerno, José Luis Vásquez Véliz, contra quien el 12 de octubre de 2020 (documento que consta en la Fiscalía) presentó una denuncia por violación.

Operativos: Durante la tarde y noche de ayer, agentes de la Dinased realizaron varios allanamientos en el suburbio de Guayaquil para capturar al yerno de la fallecida.

“Este hombre, quien es la pareja de la hija mayor de mi esposa, abusó y violó de nuestra niña desde que tenía 8 años. Él amenazó con matarla si nos contaba lo que le hacía, le dijo que le iba a dar donde más le duele por denunciarlo. Además hace seis días atentó contra otro de mis entenados, quien es policía”, aseguró Colcha.

Otro familiar de la fallecida contó a EXTRA que en junio de 2020, la perjudicada, quien ahora tiene 17 años, decidió revelarle a su madre la pesadilla que ha vivido por años.

El cuerpo de la mujer quedó junto al quiosco donde laboraba.
El cuerpo de la mujer quedó junto al quiosco donde laboraba.Cortesía

“Estuvo a punto de matarse, ya no podía soportar más abuso y por eso le contó a su mamá. Años atrás le había confesado a su hermana (esposa del sospechoso) que él la violaba, pero ella le dijo que ese era el precio que debía pagar por vivir con ellos, que nada era gratis. Por eso y por miedo calló tanto tiempo”, afirmó la allegada.

El pistolero llevaba capucha y mascarilla

El teniente coronel Manuel Vallejo, jefe subrogante del distrito 9 de Octubre, corroboró la versión dada por los familiares de la víctima. “La adolescente dijo a la Policía que su cuñado la abusó y violó por años y que amenazó con matarla”.

Además explicó que los asesinos llegaron en una motocicleta y que el hecho quedó registrado por cámaras de seguridad del sector. “Uno de los asesinos llevaba un buzo azul, tenía una mascarilla y usaba capucha. El que conducía la moto llevaba casco, utilizaron un revólver”, reveló el oficial.

Nos conocíamos desde hace 40 años, ese tiempo tenemos trabajando como comerciantes en este sector de la ciudad”.Rómulo Betancourth, comerciante

La mañana de ayer, comerciantes y amigos de la fallecida estaban consternados por la forma violenta en que acabaron con la vida de la mujer. “La conocía desde hace cuarenta años. Ella toda la vida se había dedicado al comercio. Su madre también era vendedora de lotería, periódicos y productos comestibles”, manifestó Rómulo Betancourt, amigo de la víctima y quien tiene su local junto al de la occisa.