Vida

Sebastián Vélez, del suicidio a la luz

Sebastián Vélez, del suicidio a la luz

Luego de la graduación del colegio y del paseo de fin de año, Sebastián Vélez tomó la decisión de no vivir más. Escribió una pequeña carta dirigida a sus compañeros de clase, donde lamentaba ver todo oscuro.

El motivo de su depresión era porque estaba perdiendo la visión y esa ceguedad lo excluía de todo lo que un adolescente común deseaba hacer: salir con amigos, tener novia, jugar fútbol, ir a fiestas...

Nació con retinoblastoma, cáncer de ojo. Desde que era un bebé fue sometido a un estilo estricto de existencia. “Cuando nací, unos familiares notaron en mi ojo unos puntos amarillos. A los tres meses los tumores habían crecido y perdí mi ojo derecho. Ahí empezó todo”, cuenta Sebastián en la sala de su casa, en Samborondón.

Ser diferente y perderse de hermosas experiencias en la niñez y adolescencia, debido a las continuas visitas a médicos y viajes a Estados Unidos por los tratamientos oculares, lo empujaron a encerrarse en una ‘burbuja’, que constituía una enorme barrera entre él y el mundo

“La vida es demasiada difícil y no sé cómo sigo de pie y todavía avanzando, pero los últimos años me estoy derrumbando y queriendo terminar con mi desgracia, porque me doy cuenta de que para mi vida ya no hay solución (…) Ya no aguanto, ya no puedo respirar, qué viene después, no soy feliz, estoy solo”, escribió en una carta cuando tenía 17 años.

Con el apoyo de su familia, aquel desliz pasó. Pero la baja autoestima y la depresión, por no poder continuar con sus estudios universitarios y llevar una vida normal, continuaron.

En 2017, sus padres lo enviaron a estudiar inglés a Estados Unidos. Ahí perfeccionó el idioma, conoció buenos amigos y se reanimó. Sin embargo, la dificultad para atender las clases, más la presión social por seguir una carrera profesional para recibir felicitaciones, lo volvieron a hundir.

Prótesis
Prótesis ocular.Extra

La voz de la esperanza

Hace un mes, mientras regresaba al país y durante el viaje en el avión, volvió a desear quitarse la vida. Pero esta vez, en medio de esa aflicción, una mágica voz apagó su pensamiento suicida.

“Era una fuerza sobrenatural. Muchos le dirán Dios. Me habló al oído, era muy real. Me dijo que por ahora no me preocupara por los estudios, que mi misión era contar mi historia y motivar a los demás”.

Ese día, Sebastián bajó del avión seguro, en paz y con la idea clara de la ruta que quiere seguir: motivar a la gente a levantar su vida. Fue así que emprendió una campaña en su cuenta de Instagram con frases motivadoras y el pasado 3 septiembre alcanzó popularidad con la muestra de un videoclip donde comparte su historia.

El día en que el video fue lanzado, este joven motivador recibió 120 mensajes por interno en respuesta.

“Quiero convertirme en un motivador profesional. Voy a estudiar y trabajar en aquello. Llegar con charlas a niños y jóvenes con discapacidades que se autoaíslan o los excluyen por su condición, para decirles ‘Lift your life’ (levanta tu vida). Quiero que mi cuenta de Instagram sea una plataforma donde la gente cuente sus historias y que cada vez seamos más los motivadores”.